El futuro de la posventa del futuro se debate ahora

El profesor Luis Ignacio Hojas de la Universidad Politécnica de Madrid explicaba durante la final española del Best of Belron® que los coches autónomos requerirán un mantenimiento preventivo que será vital para la correcta implantación de esa tecnología.

El profesor explicaba que “Las compañías aseguradoras y los fabricantes nos van a obligar a realizar unos mantenimientos estrictos de los vehículos con conducción autónoma de nivel 3 y 4. El vehículo tendrá que cumplir escrupulosamente todos sus ciclos de mantenimiento, porque si no, no estará cubierto. En los niveles 3, 4 y 5 de autonomía, la responsabilidad en caso de accidente ya no es del conductor; por este motivo es vital que el vehículo tenga un correcto mantenimiento, porque los seguros no van a aceptar cubrir un siniestro si el vehículo no está en las condiciones óptimas que detalla su fabricante” y añadía “también surgirán nuevos problemas, como coches mal utilizados, hackers o errores de funcionamiento de las máquinas”.

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Inmediatamente me asaltó una pregunta que, de momento, no tiene contestación: ¿quién va a tener que suscribir el seguro?, o ¿se tendrán que constituir distintas pólizas de seguro? Me explico: es obvio que el propietario de un vehículo autónomo será responsable de su correcto mantenimiento, pero no puede serlo de su correcto funcionamiento. Supongamos que hablásemos del ascensor de una comunidad de vecinos. Esta es responsable de que el mantenimiento del ascensor se realice en los plazos y modos prescritos por su fabricante, pero si un defecto del ascensor provoca un accidente el responsable es su fabricante o quien lo repara si la comunidad tiene contratado un adecuado programa de mantenimiento con una empresa preparada para realizarlo. En ese caso hay tres asegurados, cada uno de ellos responsable de aspectos interconectados.

Las compañías de seguros ya se están planteando ese escenario, hablan del “fabricante del vehículo, así como la marca del equipo tecnológico (software, GPS, etc.)” y, por supuesto, hablan del propietario del coche. Pero también hablan de reinventarse, de “valorar los costes de reparación que tendrán las diferentes partes mecánicas y tecnológicas de estos vehículos. Del mismo modo, en este tipo de pólizas es preciso revisar ciertas coberturas ya existentes para adaptarlas a los coches autónomos, como pueden ser la asistencia en viaje o las revisiones del automóvil”.

Es más, en el Reino Unido la compañía de seguros AdrianFlux ya ha diseñado una póliza pensada para vehículos autónomos en la que todas estas reflexiones están presentes.

Seguirá habiendo coches y posventa, pero las asociaciones del sector tienen ya mucho trabajo que hacer. Trabajo de lobby con el legislador para establecer quién o quienes pagan los seguros (el que paga decide quién y dónde se repara) y con las compañías de seguro, que ampliarán su campo de actividad más allá de la colisión y, en consecuencia, ampliarán su capacidad de presión sobre el reparador.

Mucho que trabajar por el futuro de la posventa del futuro.

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