El coche, la “cuarta pantalla”

Gerardo Cabañas, director general de AutoScout24 en España, al presentar el estudio “El Coche del Mañana” definía el inmediato futuro del coche como “la cuarta pantalla”. En las últimas semanas, he escuchado un montón de cosas sobre el futuro del automóvil. Para Luis López Schümer, presidente de Anfac y de Mercedes Benz España, en 2020 el coche autónomo será una realidad y, junto con éste, el coche compartido formará parte de la realidad. Unos días después, Belén Aranda, responsable para Europa del proyecto de conducción automatizada de Bosch, decía que “gracias a nuestro sistema de piloto automático, a partir de 2020, podremos ver coches altamente automatizados que conducirán ellos solos por las autopistas”; “el coche se convierte en el chófer y el conductor en el pasajero”. Resulta obvio subrayar que coche autónomo y cuarta pantalla son conceptos inseparables. Future Car

Para que la conducción autónoma sea una realidad las administraciones públicas deberán acometer inversiones en las infraestructuras y cambios legales. Estoy convencido de que, de un modo u otro se harán los cambios legales y llegará la inversión pública o privada que permita ese futuro que está aquí mismo. Lo mismo sucederá con la elección del futuro sistema de propulsión eficiente y verde. Una decisión no muy lejana pactada entre los fabricantes, la industria energética y las administraciones.

El coche autónomo es el primer parámetro que define el futuro del automóvil. Desde mi punto de vista, el segundo parámetro que definirá el mañana del sector del automóvil será el de la propiedad. Según el estudio de AutoScout24 “cada vez más gente no piensa adquirir un coche polivalente, sino que adaptarán las necesidades de tamaño, potencia y características de su coche a las necesidades de movilidad del día a día. Este grupo cree que, para ocasiones especiales como vacaciones o viajes más largos se puede alquilar perfectamente un vehículo o escoger alterativas como el tren o la bicicleta”. Probablemente, convivirá la propiedad de un vehículo ultrapersonalizado y muy adaptado a las necesidades y pasiones del conductor con fórmulas de alquiler o propiedad colectiva.

Esos dos parámetros van a regir los movimientos de la industria del automóvil y, por hablar de aquello que más conozco, de su posventa.

El concepto de cuarta pantalla como paradigma me hace pensar en la posventa de nuestros ordenadores, teléfonos móviles y servicios a través de la red. Me hace pensar en Movistar, Apple o Samsung. Una posventa basada en la atención telefónica automatizada, la diagnosis en remoto, la sustitución programada de componentes vs una reparación cada vez más residual, una fuerte dependencia de la marca y del fabricante… Sólo tenemos que recordar nuestras propias experiencias con esa posventa y confiar en que la lógica solucionará buena parte de los aspectos que hoy nos desesperan cuando tenemos un problema con esos servicios de posventa.

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